
En el estudio, se examinaron células en metafase usando las técnicas del bandeo con Giemsa-(bandas G) y con quinacrina (florescencia) (bandas Q). Además, se estudió las células con acridina (bandas R) de fluorescencia naranja después de tratar las muestras con calor. Este último tratamiento consiguió destacar las bandas inversas a las que resaltaba la quinacrina.
De este modo se estableció un cariotipo 45, XX, -21 (pues el análisis correspondía a células de una mujer). Sin embargo, estas técnicas no mostraron ninguna evidancia de translocaciones o mosaicismos.

Esto se descubrió gracias a que, con las técnicas de bandeo con Giemsa o quinacrina, el segmento distal del cromosomas se tiñe poco intensamente por lo que no se puede observar. Sin embargo, con el bandeo inverso al de Giemsa, ese segmento se teñía positivamente y en un caso se descubrió una translocación entre los segmentos 4q/21q.
En este caso se identificó un cambio en la longitud de la banda oscura del cromosoma 4 que hizo evidente el fenómeno. A pesar de ello, la translocación no habría sido tan evidante si la translocación de una región del cromosoma 21 se hubiera producido con una región de otro cromosoma en la que la banda positiva al tinte fuera de una longitud similar a la del cromosoma 21.
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